Es diseñadora industrial, fanática de Terminator, obsesiva del detalle y de la belleza pulcra y precisa. ¿Es psycho? No, simplemente sabe lo que hace y busca la perfección realista de cada detalle. Camila Valdez crea universos femeninos desde una mirada insaciable y poco conformista. Mientras las piernas finas y delicadas se siguen transformando en cuerpos de chocolate, su nuevo trabajo explora el universo de las palabras como un scrabble de lo exacto para hacer hablar a las “bombonitas” de su vida. Estamos ansiosos por ver la serie completa. Mientras, le hicimos 5 preguntas.

Todas tus obras destacan lo femenino. ¿Pensaste en hacer algo con hombres?

Siempre quise crear un universo propio que tuviera una estética bella. La falta de torso tiene que ver con que un solo gesto de mis piernas, puede expresar lo que dice mi cara. Y las piernas de las mujeres son más bellas, delicadas y armoniosas que las de los chicos. Es como lo dulce. Entre una manzana y un bife, elegís un bife. No por el sabor sino por cómo luce. Un cupcake tiene que ser algo lindo para lograr convertirse en objeto de consumo. Con respecto a lo masculino, tengo unos “bombonos”, algunos bocetos pero nada en concreto. Me imagino que en algún momento los cuadraditos de un chocolate se pueden convertir en abdominales, pero las piernas no me convencen (risas).

¿Cuál es el material por excelencia de tus obras?

La resina. Es un material líquido que se va endurenciendo con un catalizador y no tienen que quedar burbujas. La resina es mi material preferido, si pudiera tener resina en la sangre, el mundo sería mejor (risas). La descubrí cuando hacía ojos en mi curso de efectos especiales. Podés trabajar color, densidad, transparencia, rigidez… y se puede aplicar a cualquier cosa.

Además de tu pasión por las piernas femeninas, ¿qué nos trae tu nuevo trabajo?

Ahora estoy trabajando en una serie que pretende combinar obras mías con juegos semánticos. Ellas salen a buscar un significado en la vida, entonces comienzan a buscar y encontrar letras que las representen o hablen de ellas. Donna, por ejemplo, se siente muy identificada con la letra N, y un día encontró el NO (Do Not Donut). En cambio, Bombonita tiene una postura más recostada y dijo que sí. Me gusta ir jugando con los significados, las palabras. Aun así, cuando leo me interesan temas como la física cuántica.

Inspirada en un curso de efectos especiales, siempre encaraste tus obras desde la perfección del realismo. ¿Por qué está esa obsesión?

Cuando ves algo real, te lo creés. Para transmitir bien un mensaje, tiene que estar bien dado. Realizar obras a gran escala de me hizo ver que lo que era un detalle se convertía en una verdad. El mundo de las golosinas (en su taller tiene un entrepiso con papeles de golosinas de todo el mundo) me inspiró para recrearlo. Respeto el mensaje de las golosinas, su materia. Respeto la imaginación.

A los 14 le pediste a tus viejos que te anoten en un curso de efectos especiales y hoy creás mundos 100% femeninos. ¿Cómo conviven ambos perfiles?

Siempre fui muy fanática de Terminator y de chica siempre jugaba con ametralladoras, G.I. Joe, etc. El mundo de las Barbies era re lindo pero un embole, y lo mío era inventar historias. Las piernas de la Barbie eran la única parte móvil y siempre pensé en cosas cercanas a la utilidad. Por eso mi nueva serie conjuga lo semántico para incluir una narración, una historia, un conflicto de mundos donde las chicas no son tan ingenuas y salen a buscar su propia misión.

#GolosinasPreferidas

1. Oh Henry
2. It’s It
3. Alfajor Shot
4. Crunchie
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