Jil Sander

 

Vuelve, todo vuelve. Hace 8 años Jil Sander decidía dejar por segunda vez la marca que fundó en 1973, y se dedicaba a focalizar todo su talento en la japonesa Uniqlo. Y no sin gran sorpresa nos encontramos el año pasado a Raf Simmons dejando el puesto vacante con su partida hacia Dior, y a la diseñadora regresando, una vez más.

El lanzamiento de una nueva colección femenina estaba lleno de interrogantes, pero de la misma forma que Simmons lo hiciera en su debut para la casa parisina, la nueva propuesta de Sanders fue un retorno a los inicios. Sastrería impecable, con piezas minimalistas de lineas limpias, y colores plenos en una paleta que tuvo al blanco como estrella y se complementó con tonos oscuros de bordó, azul marino y toques de naranja.

Una verticalidad que ya esta marcando tendencia en las pasarelas, especialmente luego de la colección de Marc Jabos en New York, y textiles prismados, en forma de capullos. Con básicos de lujo, el minimalismo de Sanders es un faro en el mar de las recargadas colecciones que inundaron las pasarelas italianas en estos últimos días.

La línea se complementó con botas a dos tonos, lunares estampados con un material que con la luz se reflejaba perlado y un sutil manejo de lentejuelas, detalles que evidencian el oficio de la diseñadora. Una colección para complementar cualquier guardarropas, una verdadera muestra de que menos es más.

 

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