El surrealismo impredecible de la mirada de Nancy Fouts es sin duda hipnotizante y llamativo. Sus obras combinan objetos desde un concepto inesperado, insólito y hasta desconcertante. ¿Qué pasa si vemos un ave dentro de ventilador? Vincular dos naturalezas absolutamente diferentes dejan absorta la mirada, pero invita a mirar el mundo desde otro lugar. Esta artista norteamericana dice que su narrativa no busca “shock” pero, sin dudas, algo nos sucede al verla. Conocela en nuestras 5 preguntas.

¿Por qué la religión se encuentra tan presente en tu obra?

No trabajo exactamente la religión como un concepto de mi obra. Pero sí me gusta jugar con sus símbolos, como con la figura de Jesús por ejemplo. De todos modos, nunca realicé trabajos usándolo de manera despectiva o irrespetuosa. Todo lo que absorbí de la religión de niña, siempre fueron esculturas y pinturas de Jesús representando la religión cristiana. En el caso del Cristo como boxeador, por ejemplo, lo mostré usando shorts de la marca Everlast, en el que también implicó un juego de palabras en relación al concepto de eternidad – everlasting -. Mi intención no es afectar de manera negativa a los creyentes, sino que disfruto de alterar completamente una imagen, para modificar aquello que se espera de ella.

¿Cuál de tus obras considerás que fue la más controversial?

Creo que ninguna es particularmente “controversial” para mí, pero quizá lo sea para otras personas. Nunca he querido usar el “shock” como una razón para hacer las obras que hago. Creo que no es un propósito de mi trabajo. Preferiría hablar de “sorpresa”.

¿Cuáles son los pasos más importantes que necesitás seguir para realizar tus obras?

A veces simplemente despliego una colección de objetos sobre la mesa como si fuera el piso de un mercado de pulgas y, quizá sin pensar demasiado, encuentro asociaciones en una dentadura postiza y la posibilidad de encastrarla en un monedero viejo. Entonces… ¡Bingo! Quizá un pájaro embalsamado no cabe en una cúpula de vidrio, entonces pruebo forzarlo hasta que luce tan triste como gracioso y… ¡Bingo! Hay veces en la que la inspiración aparece súbitamente como si cayera del cielo.

Tus trabajos tienden a conservar cierta oscuridad y crudeza. ¿Qué te motiva a crear estos imaginarios?

Sí. Hay cierta “oscuridad” en mi obra, pero creo que es la manera en que el mundo transcurre. No sé si es un sentimiento consciente a la hora de la creación, pero sí es algo que emerge una vez realizada la obra. Creo que la vida y la muerte están dando vueltas permanentemente, pero prefiero jugar como una niña.

¿De dónde surge tu inspiración principal actualmente?

Gracias a Internet puedo ver imágenes de todo permanentemente. Cuando necesito saber qué forma tiene algo, puedo ver miles de ejemplos. Lo mismo sucede cuando veo obras de arte, puedo ver todo lo que ha hecho cada artista y guardo las imágenes que me inspiran. Lo malo es cuando quiero saber si algo que estoy planeando se ha hecho antes y… sí. Detesto cuando hay otro artista que llegó a realizar una idea determinada antes que yo (risas). Pero es algo que puede suceder y entonces descarto lo que pensaba. Me inspira que la gente me diga que mis obras le causan gracia, o cuando me preguntan cómo se me ocurrió eso -que es lo que más me gusta-. Esas cosas me hacen seguir adelante. Creo que encontré mi vocación y pienso jugarla hasta el final.

#MeInspiran Maurizio Cattelan, Jan Fabre, Roman Signer, Ariri Sala, Meret Oppenheim, Grayson Perry, Brugel, Rene Magritte, Joseph Cornell, Lucas Cranach, Man Ray, Chapman Brothers, Marcel Duchamp, Marcel Marien, Mark Dion. Y por último pero no así menor, mi amigo Chema Madoz.

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