Entrevistas

5 Preguntas a Nase Pop

5 Preguntas a Nase Pop - MF 10

Aunque se llama Daniel Stroomer, desde 1995 firma sus graffitis como Nase, su apodo de barrio en Amsterdam. Significa “nariz” pero nunca entendió el porqué de ese sobrenombre, él dice que no es especialmente narigón. Luego de un tiempo le agregó POP (Pirates On Probation), la referencia a un grupo de amigos con los que solía pintar. Así se formó el nombre de este artista que hoy vive en Argentina, y que quiere hacer evolucionar el street art para que podamos sentirlo más allá del muro.

1) ¿Cómo llegaste al graffiti?

De niño solía pintar en tela algunas de las imágenes que identifican al arte callejero. Pero mi gran paso lo di hace cinco años cuando abrí Collage Lab, mi estudio. Estaba cansado del típico proceso de salir a pintar paredes aleatoriamente. Noté que necesitaba trabajar en algo que se pudiera tocar y fuera un poco más eterno que un simple dibujo en aerosol. Ansiaba producir todas esos diseños que tanto me gustaban, pero en 3D. Quería explorar todas las maneras posibles de materializar lo que suelo hacer en una pared. No quiero que sea algo que se pueda borrar y que el único recuerdo que quede sea un posteo en Instagram.

2) ¿Qué opinás del boom del lettering?

Las fuentes tipográficas siempre fueron un aspecto importante del diseño. Transmitir un mensaje es parte de todos los aspectos de la vida. La tipografía es necesaria y su diseño es lo que marca la diferencia. En la actualidad está bastante de moda, pero creo que no es algo realmente nuevo, sino que cada vez hay más gente conectada vía Instagram u otras redes sociales, y eso hace que todo se encuentre más a la vista y parezca una novedad.

3) ¿Qué mensaje existe detrás de aquellas letras que no forman una palabra?

En mi experiencia con el graffiti, siempre tuve la necesidad de trabajar con diferentes fuentes. Me fascina realizar variedades de letras para no quedarme estancado en un estilo determinado. Algunos de mis trabajos tienen un mensaje más literal. “F”, por ejemplo, representa la libertad. Pero otros apuntan más a la emocionalidad, o tienen una importancia que va más por el lado estético. Es una combinación entre el material y la imagen. El mensaje existe en la interpretación del transeúnte. Muchas piezas que realicé fueron una excusa para transportar el graffiti de la pared a la vida, transformarlo en un objeto palpable para sentir texturas que en una pared jamás se percibirían.

4) Trabajaste junto a Martín Ron en un mural del barrio de Palermo. ¿Cómo fue experiencia de crear en equipo?

Siempre es más complicado trabajar en un mismo espacio un artista de otro género. Martín Ron trabaja el realismo con colores naturales. Yo soy más gráfico y uso una paleta muy saturada. De la primera imagen que planeamos a la que realmente quedó, hubo un abismo. El dibujo y el mensaje mutaron mucho de nuestra idea original, por eso es importante ser flexible y poder respetar las elecciones del compañero. Fue una gran experiencia y aprendí mucho a trabajar en gran escala.

5) ¿Cuál es tu fuente de inspiración?

Al inicio de mi vida grafitera me gustaban desde clásicos del movimiento newyorker, como Seen Pjay Blade, hasta la vieja escuela holandesa de Delta Zedz Jake. Una vez que descubrí mi estilo, encontré otros artistas que iban en mi misma dirección. Al haber estudiado diseño, quedé más vinculado a la tipografía tradicional que al graffiti estándar. Hoy hay muchos artistas que me inspiran y me invitan, de alguna manera, a explorar más mi trabajo estético. Pantone, Roids, Taku Obata, Revok, AJ fosik, son artistas que respeto mucho y pertenecen a distintas disciplinas. La clave es tratar de realizar algo diferente o por lo menos investigar nuevas formas sin estar tan atado a las modas.

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