Es uno de los serigrafistas más renombrados de nuestro país. Pero cuando le preguntamos cómo se definiría, dijo: “como un pasajero del Roca”. De perfil bajo y laburante, hace años que Santi Pozzi realiza afiches vinculados al mundo de la música y, con una paleta de colores inconfundible, circula la escena indie con un oficio que trasciende fronteras. Seguro que alguna vez viste uno de sus afiches, pero no sabías quién lo había realizado. Hoy te invitamos a que te enteres.

¿Cuál es tu inspiración en el proceso de creación?

Las fuentes son muy variadas y pueden aparecer en cualquier lado. Me gusta mucho detenerme a inspeccionar objetos como sobres de azúcar, cajas de fósforos. Tanto el mostrador de un kiosco, como las góndolas de los supermercados, funcionan como galerías de arte en los que se despliegan infinitos estilos gráficos. Me gusta reconocerlos, e imitar las marcas de impresión propias de cada técnica. Y lo mismo me sucede con los artefactos gráficos y los recursos de representación visual, engañan al ojo traduciendo toda una gama de colores en las cuatro tintas básicas: CYMK.

¿Cómo llegaste a decidirte por la superposición de tramas, letras y dibujos?

No sé si existió un momento preciso que lo definió. Creo que fue decantando luego de haber realizado varios posters. Sin embargo, en el primer poster de rock que hice en serigrafía (el de Yo La Tengo que imprimí en The Firehouse en California), ya estaba experimentando los efectos de la superposición de tintas, de tipografías ilustradas, tramas textiles sudamericanas y la combinación de collage fotográfico con ilustración. En ese primer trabajo ya estaba la semilla de lo que fui desarrollando más adelante.

Después de haber realizado afiches para Tame Impala, Pearl Jam y Foals, ¿con qué bandas soñás trabajar?

En el plano de lo fantástico, deliro con la posibilidad de hacer un poster para Van Morrison, o para un ideal regreso de Manal. Actuales y de afuera, me gustan Thee Oh Sees, Arcade Fire, Flaming Lips, My Mornin Jacket, Cat Power. Cualquiera de esos estaría genial. Pero lo que más escucho son bandas locales, como D.I.E.T.R.I.C.H., Nunca fui a un parque de diversiones, Prietto y un largo etc.

¿Por qué hoy el poster serigráfico es una especie de “objeto fetiche”?

Que se produzca mediante un proceso artesanal es lo que le da su valor principal. Le otorga una cualidad sensorial, a la que se le suma la riqueza del color. Quizá, para el coleccionista el valor viene por el hecho de que son ediciones limitadas. Tal vez remita a un objeto atemporal, parece de otra época porque no necesita de los avances de la tecnología.

¿Qué artistas recomendarías indagar en su estilo?

Una de mis artistas favoritas, es una grabadora llamada Delfina Estrada. Es grosa posta. Tiene una sensibilidad muy personal y sutil. Además tiene un gran conocimiento de la técnica. Tengo un grabado suyo que es una de las joyas de mi colección. También me gusta mucho Circe, es una tatuadora que, si bien no la conozco personalmente me encanta y me sorprende. En cuanto a música, Lisandro Federici. Si bien no es muy conocido, el año pasado lanzó “Las cosas se dibujan solas”, un discazo que no me canso de recomendar.

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