Minimalista y etérea, la obra de Sol Pochat se relata a través de una subjetividad abstracta que necesita de una lectura integral. Aunque solo una de sus imágenes pueda ser convocante y estética, la realidad que construye pide un poco más de foco. El pastel, el aire y la frescura de su trabajo despiertan curiosidad, intrigan e invitan a visitar su cuenta de Instagram en un scroll contínuo y fascinante. Detrás de los pasteles, hay una persona: Sol. Leete las #5Preguntas.

¿Cómo nace el minimalismo etéreo de tus obras?

Cerca de mis 16 años fui visualizando la posibilidad de expresarme a través de la abstracción. Y, cuando me mude a New York para estudiar Bellas Artes en la universidad, comencé a profundizar un estilo que no fue exactamente buscado a priori. De hecho, hoy en día continúo trabajándolo y editándolo aún más. Ahora, mirando un poco hacia atrás, veo que se manifiesta una profunda curiosidad por la forma. Me impactaron mucho las obras de Richard Tuttle, Agnes Martin, Eva Hesse, entre otros pensadores poéticos e increíblemente espirituales. Me fascina la dualidad del minimalismo en su simpleza y profundidad. Creo que este estilo es algo a lo que fui llegando de a poco, en el deseo de que la obra logre primero transmitir el poder de una forma limpia, para luego representar un concepto.

Tus obras son puro cielo, pasteles, transparencias. ¿Cuál es su encanto para vos?

El cielo es algo reciente en mi obra, mientras que lo transparente y el pastel son lo constante. En este momento me interesa trabajar con aquellos elementos que nos conectan universalmente. El cielo, las nubes, el agua, lo natural. Pienso en el cielo como una posibilidad, como la existencia de algo más. Que nos divide, que nos relaciona, que es testigo. La naturaleza es perfecta, sublime. Y el cielo es una paleta de colores como ninguna otra.

Tanto desde su minimalismo hasta su paleta, tus obras representan cierta tranquilidad. Pero al agudizar la vista, se logra ver la potencia de los quiebres, las texturas y ciertas sensaciones de desolación. ¿Creés que hay algo de esto en tus trabajos?

Totalmente. Mi obra roza ese aspecto dual. En la meditación y la contemplación, también hay mucho silencio, soledad, vulnerabilidad, angustia, frustración. Mi creación nace de la asimilación de ese profundo sentimiento.

¿Estás trabajando en algo nuevo?

Siempre sigo releyendo y trabajando mis obras anteriores. Me gusta reciclar mis propias obras. Mientras, a la par, me encuentro trabajando una serie de pinturas sobre agua, pero recién está comenzando, está en plena investigación.

Dirigís la galería HILO y, de alguna manera, podemos decir que sos artista, curadora, directora. ¿Cómo conviven las diferentes disciplinas en tu día a día?

Artista y directora sí. Curadora todavía no. Creo que desde la dirección ejerzo cierta edición o guía artística que se puede confundir con la función de una curadora. Sin embargo, no me siento preparada como tal. La convivencia de estos personajes tiene sus momentos. A veces es inmensamente frustrante y conflictiva – sobre todo cuando no tengo tiempo físico, mental, ni económico para producir-. Pero también tiene grandes momentos en los que conviven en armonía es muy interesante el resultado, y la directora permite que la artista se siga desarrollando.

#5MeGusta: Richard Tuttle, Ettore Spalletti, Alicja Kwade, Kristina Ollek, Kishio Suga.

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