TEC vive en San Pablo pero es más argento que cualquier porteño. Un artista apasionado por los muros y asfaltos, disfruta de las veredas habitadas por las emociones cotidianas. Su pulsión artística militante lo lleva a desplegar obras que se acomodan a cualquier textura. En cinco preguntas, descubrí el universo de este muralista que lleva el street art a escalas mayores.

 

Pintás murales pero también mirás hacia abajo y te desplegás sobre el asfalto. ¿Dónde nace esa devoción por ir más allá de las paredes?

Siempre me gustó la magia de apropiarse del espacio público. Durante la crisis del 2001 hubo una paranoia muy grande sobre el arte callejero y, en medio de tanta paranoia me pregunté cómo podía seguir haciendo lo que me gustaba. Ahí me di cuenta de que si pintaba el piso no le importaba a nadie. Después lo dejé un poco de lado, hasta que me fui a vivir a San Pablo y me encontré con una ciudad llena de montañas en las que el asfalto se convertía prácticamente en una pared. Allá hay muchos valles con poca señalética y es más cómodo para trabajar porque no entorpece al tránsito. Así empecé a intervenir las calles con bichos gigantes que representan la fauna local tan rica que tienen. Fue algo muy bueno, porque San Pablo es una ciudad con mucha historia de graffiti y es muy difícil hacer algo nuevo. Fue un proceso de búsqueda pero a la vez no fue algo que programé. Simplemente llegó.

Si tuvieras que volver a hacer “Pioneros” en unos años. ¿Sería con los mismos libros, se puede pensar igual?

Sí. Yo creo que esa obra en particular es posible porque representa el Cordobazo. Creo que hay ciertos hechos históricos de nuestro país que, cuanto más pasan los años, más importancia y fuerza van adquiriendo. El Cordobazo, la crisis del 2001… son momentos históricos que se van añejando y madurando su valor social. Me animo a decir que Pioneros incluso podría estar mejor de acá a unos años.

Desde vivir la calle y pintarla como un cronista comprometido, ¿cómo ves los procesos sociales de transformación que se dan en la actualidad?

En el 2001 salía a la calle para pintar dibujos absolutamente alegres. Pensaba en los niños y en el mal humor general de ese momento y no quería salir a expresar la bronca porque me parecía que ya estaba todo dicho en los graffitis como el “que se vayan todos”, por ejemplo. Como alguien que trabajaba en el espacio público, decidí juntarme con un grupo de gente para dar alegría desde algún lugar. Sinceramente, ni me gustaba lo que pintaba pero lo hacía porque tenía una función social. Ahora me encuentro desde otro lugar, está todo más calmo y sí me animo a recordar algunos temas, porque no siento que haya una mala onda generalizada ni mucho menos.

¿Tu militancia artística comenzó cuando estabas en el colectivo Fase?

En ese momento éramos varias cabezas pensando muy diferente en un mismo barco. La militancia es algo que nace mucho antes de Fase, nace desde que mi abuela sacaba la silla para tomar mate en la calle. Ahora estamos en una época en que la gente se va a vivir a los countries y todo se siente mucho más individualista. Pero lo que te dan el graffiti o el muralismo es la posibilidad salir y curtirte mucho más que el artista de galería. Cuando estás en la calle trabajando, estás testando lo que le gusta o no le gusta a la gente. Es una gran herramienta de esta profesión y hasta ahora me parece que siempre suma. Me pregunto cómo sería si esto no se pudiera hacer y se cerrara la cultura…

Además de palpitar la calle y sus emociones, ¿qué cosas te inspiran?

La carrera de Los Redondos para mí es una inspiración muy grande. Siempre admiré que se hayan mantenido durante tantos años al margen del “deber ser”. Hoy en día son mis referentes sobre cómo hacer las cosas. Me dieron a entender que no tengo por qué venderme aunque me quieran producir, y eso siempre me dio ánimo. Otra de mis grandes inspiraciones es la tenacidad de la Mona Giménez. El salir a tocar todos los viernes en “El Sargento” y entender el arte como un laburo. Es una persona maravillosa que admiro. Lo vi laburar, lo seguí, y esa tenacidad en su trabajo por el público siempre fue un ejemplo. Hoy creo que pienso mucho en ellos cuando estoy laburando. Mañana no quiero salir a trabajar y pienso: “Hoy La Mona estaría laburando sin chistar”. Me gusta entender la pintura como la música, algo que se interpreta, que te gusta o no, y que se hace en conjunto.

#5AmigosMuralistas: Lucas Parbo, PumPum, ChuDoma, Mart Aire, Pedro Perelman.

 

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