Los edificios de Víctor se doblan para un lado, para el otro. Suben o bajan como una pieza de Tetris que busca su lugar en el mundo. Arquitecto y fotógrafo catalán, juega a diseñar edificios que jamás podrían habitarse. Trasciende límites para desafiar, no sólo su estudio, sino la geografía natural. Descolocando la comodidad visual de cualquier espectador, las obras de Enrich invitan a cuestionar la lógica, a soñar en grande y a pensar en rupturas delicadas y prolijas. Conocé sus sueños arquitectónicos en estas cinco preguntas.

¿Qué límites querés cruzar con tus fotografías 3D?

Mi obra pretende ser no-conceptual aunque, evidentemente, acaba mostrando ciertas nociones que parecen escondidas. Gran parte de mi trabajo responde a un resultado de origen onírico o pseudo-onírico, por eso me resulta bastante difícil encontrar una explicación plausible y convincente sobre la razón de cada obra. Estamos viviendo en el siglo XXI, una época en la que se tiende a intelectualizar prácticamente todo lo que percibimos. Creo que me apoyo más en la conceptualización que hacen otras personas de mi obra. El mundo nos obliga a ser cautos con nuestros posicionamientos, por eso mis límites siempre van a estar vinculados a esa sensación de cautela.

¿Qué era lo que más te atraía de la arquitectura mientras estudiabas?

Las materias que más me interesaban estaban vinculadas a proyectos urbanos, a lo que incluía al espacio público. Desde muy pequeño me gustaba el diseño de las ciudades. Para mí siempre fueron patrones laberínticos en los que ocurren cosas. A la vez, siempre me costó imaginar situaciones dentro de espacios arquitectónicos, por eso siempre sentí que nunca sería un buen arquitecto. Con el tiempo, el estudio de lo urbano centró toda mi atención relegando las demás materias a una posición periférica.

¿Cuál es tu visión de la funcionalidad arquitectónica?

Funcionalidad, utilidad y arquitectura son materias inseparables. Un edifico no puede ser inútil. Puede contar con elementos inútiles, pero nunca deberían ser superiores a los funcionales. Otro tema es definir hacia dónde debe ir dirigida su función. Hay edificios que solo muestran el ego de determinados gobernantes. Otros, en cambio, denotan el poder económico de una empresa. Lamentablemente, hoy en día hay demasiados edificios que son pensados utilizados para usos totalmente prescindibles.

¿Qué idea de la habitabilidad tenés en tu obra como para optar por determinadas formas?

Algunos espacios son literalmente inhabitables porque nunca fueron pensados eso. Las construcciones que aparecen, en cierto modo han dejado de ser edificios para convertirse en extensiones de mi psiquis. En cuanto a la arquitectura convencional, es evidente que la habitabilidad de los espacios es una condición indispensable para su funcionalidad. Curiosamente, la noción de habitabilidad plena ya se obtuvo hace miles de años en las construcciones de adobe. Hoy me pregunto qué logró aportar la arquitectura contemporánea a esa idea.

¿En qué países encontraste las construcciones más inspiradoras?

En todas partes hay edificaciones regionales que me fascinan. Desde pequeño siempre fui un apasionado de los rascacielos. Por eso es que Norte América siempre fue centro de mi atención. Actualmente mi admiración se dispersa hacia construcciones muy distintas. Desde las casitas de madera en Groenlandia, hasta las casas cuevas de Anatolia en Turquía.

#ArquitecturaInspiradora > Me encantan las construcciones en altura y gran tamaño. Mi sensibilidad es sobre el volumen del objeto, más que sobre sus materiales. Me gustan edificios como la Basilica de San Pietro en el Vaticano, el Empire State Building en Nueva York.  En lo urbanístico me fascinan los barrios residenciales de Hong Kong, las ondulaciones de San Francisco, y avenidas de Buenos Aires como la Av. Santa Fe.

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