Alvar Mena, el humor a flor de piel

Alvar Mena es un artista y tatuador que nació en Palencia, España, en 1988. Cuenta que desde pequeño lo que más le gustó siempre fue dibujar. Estudió bachillerato artístico y posteriormente se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Salamanca. Ama el arte, quizás porque su padre pintaba, y la costumbre de ver eso en casa sumada a que le encantaban los cómics hicieron que, poco a poco, terminase dedicado en cuerpo y alma a ganarse el pan con el dibujo, la pintura y el tatuaje. Por esto último lo conocimos, una ventana irreverente y poco usual a la pausa que algunos le ponen antes de marcarse la piel para siempre.

Cómo y hace cuánto arrancaste con los tatuajes? Tenés algún referente al que admires?

Comencé a tatuar en 2010. Antes de terminar mi carrera me di cuenta de que quizás el arte no era la mejor salida financiera, al menos a corto plazo, y por nada del mundo quería volver a casa. Amo a mi familia y por eso de algún modo les debía el emanciparme y dejar de depender de su bolsillo. Ahí es donde entró lo del tatuaje. Era algo sin intermediarios y que en aquel momento empezaba a tener una demanda brutal. A lo largo de los años he tenido muchos crush artísticos, quizá más en el mundo del cómic o la ilustración, resultaría una lista muy larga (risas).

En muchos de tus trabajos hay una combinación de arte clásico, puntillismo y sombreados hiper detallados con ilustraciones que son de un estilo mucho mas infantil. Como fue el camino que te llevo a combinar y crear este nuevo universo?

Durante años he realizado muchos trabajos de realismo por pura demanda del cliente. Un día Macu, mi pareja, también tatuadora, me propuso hacer un flash mezclando lo que ya entonces (hará tres años) era mi línea de trabajo, muy cruda y trash, con estos trabajos detallados. El contraste funcionaba tan bien que cree un alter ego realista, no_problem_tattooer (a día de hoy mucha gente sigue pensando que somos dos personas) y empecé a promocionar ese tipo de trabajos.

Una figura recurrente en tus tatuajes es el gato. Que te llevó a hacerlos parte constante de tus trabajos?

Hace unos cuatro años tuve una crisis con el tatuaje. Sencillamente estaba harto de hacer siempre lo mismo. No era ortodoxo pero me movía en la iconografía del tatuaje tradicional, y llegó un momento en que si tenía que seguir haciendo siempre las mismas rosas y las mismas enfermeras y los mismos tigres me iba a romper la cabeza. Respeto y admiro a muchos tatuadores de este estilo, pero es demasiado icónico para mí, siempre me he considerado un mediocre y el hecho de estar tan condicionado por las narrativas clásicas de este estilo me ahogaba bastante. Así que un día decidí hacer dibujos crudos, tal como quedaban en unas cuantas líneas a mano alzada. Empecé con Los Gatos, seres sagrados y adorados por la religión 2.0, culto del que participo activamente. Con el tiempo he hecho muchos más personajes, pero lo que más me piden son gatos.


Mas allá de la combinación (o no) de estilos en la ilustración, muchos de tus tatuajes van acompañados de una frase, un mensaje tipográfico que casi los convierte en una pieza humorística. Te conocimos por el tatuaje “ventana” y despues de reirnos mucho ahora necesitamos saber como es la historia detrás de combinar imagenes con frases con punch, y como es el proceso con el cliente para llegar a inmortalizarlo en la piel

Desde hace un tiempo me considero humorista gráfico que tatúa. La piel es un soporte, pero hay muchos más. Mi proceso creativo, tanto para el tatuaje como para la pintura, es bastante fluido, muchas veces se me ocurren cosas y las escribo, y cuando tengo tiempo ejerzo de médium entre esa idea escrita y el papel. Otras veces simplemente me pongo a fumar frente al papel y empiezo a mirar alrededor, como en el caso de la ventana, y la magia aparece. Hay veces que no aparece y solo acabo fumando, pero mira, eso que me llevo. Con los clientes estoy feliz, cuando alguien ve mi trabajo y decide hacerse una pieza conmigo o comprarme obra sobran las palabras. La prueba de que todo va a ir bien y ambos vamos a quedar contentos es que le interese lo que hago.

Religión, sexo, incorrección política, nada es tabú en tus piezas y nos encanta. Hay algo a lo que alguna vez le hayas dicho, o le dirias que no, a la hora de tatuar?

Dado que el motor de mi trabajo suele ser la crítica, del tipo que sea, hay una serie de valores que pueden intuirse a gritos. Nunca tatuaría cosas relacionadas con el fascismo o cualquier otra intolerante ideología basura. Lo bueno es que no suelo tener muchos clientes así, en dos minutos viendo mi trabajo sabes que no es tu lugar. Siempre, en cada diseño, trato de que quede claro el mensaje. A veces la incorrección es literal, otras puramente formal, pero creo que es importante que el discurso, bien desde la óptica del humor, la poesía, o la que sea, quede claro y tenga la capacidad de remover algo en el estómago del espectador, aunque sea puro asco.

Creo que en el mundo al que nos dirigimos el arte tiene una función importantísima. Una función política, comunicativa, crítica, identitaria, didáctica, etc. En definitiva, el arte es una gran herramienta para hacer frente a un sistema decadente (casi por definición) cuyos brazos mediáticos corruptos tienen cada vez menor credibilidad y, por tanto, menor validez, dejando a la humanidad en un fango Ideológico ambiguo que posibilita la irrupción de totalitarismos y nuevas formas de fascismo. Y eso no mola.

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