Todas las librerías indie tienen personalidad y cada persona puede encontrar una que le quede bien. No solo los libros o los autores que pueda encontrar, sino la mismísima librería. Es, en cierto sentido, poder encontrar un lugar donde uno puede descubrir una comunidad afín. Los libros construyen puentes entre las personas. Los retratos de estos dueños de librerías son un reflejo de sus clientes y, en última instancia, de sus vecindarios, y colectivamente hacen un retrato de la ciudad de Nueva York.

Históricamente, la ciudad ha tenido una gran cantidad de librerías indie, pero el pasado reciente ha visto un serio declive en esas cifras, en parte debido a las mega tiendas de gangas, las ventas por Internet, y el surgimiento del e-book, por no mencionar el espectacular aumento de su alquileres mensuales.

Hoy hay un renacimiento en las librerías independientes, principalmente en Manhattan y Brooklyn. Su diversidad es extraordinaria, y se encuentran lugares especializados en biografías, viajes, novelas de misterio, cuentos para niños, género, poesía, literatura coleccionable, académica, afroamericana, cultura hispana, cocina y mucho más.

Y sus espacios también son muy diferentes, desde un contenedor en Bushwick hasta un prestigioso edificio en el centro de Manhattan. Sin embargo, los libreros están buscando una cosa: compartir su pasión por los libros; nuevo, usado, regateado o raro.

Estas fotos son una selección compartida por el fotógrafo Franck Bohbot (previamente), parte de una mas extensa colección que se publicará en un libro que recopila la historia de estas librerías.

 

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CCH

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