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Entrevista a DFUNKLUB: “Dedicamos mucho tiempo escuchando y comprando música”.

Cientos y cientos de discos, monitores, bandejas de vinilo y otros equipos destinados a la producción musical forman parte del escenario donde Valerie Taylor e Isidoro Bajo Gancedo nos esperan para el encuentro. Unas copas de vino, un poco de cerveza y algo para picar completan la formula ideal para que una charla amigable, interesante y más que divertida concluya en esta entrevista que los invitamos a leer. Es que el duo Dfunklub ha sabido ganarse un importante lugar dentro de la escena electrónica local; con una respetada selección de discos, un ciclo en el flamante Avant Garten y la experiencia de haber participado de grandes eventos, tienen muchas cosas para contar.

¿Cómo surgió la idea de armar Dfunklub, un proyecto musical entre los dos?

Isidoro: Yo venía poniendo música desde antes de conocernos, y nos compramos unas CDJ apenas empezamos a salir. Los dos aprendimos juntos, lo único que yo salí a tocar antes, desde el año 2006. Tengo mis amigos de Uruguay que hacen La Fiess, una fiesta muy grande que la empezamos a hacer entre varios amigos. En realidad era toda una excusa para tocar, y es muy loco porque la primera fecha que toqué, salí del living de mi casa a una fiesta para más de 1500 personas. ¡Sin escalas! Me acuerdo el cagaso que tenía, me sabía todo el set de memoria jaja.

Valerie: Yo hasta ese momento tocaba acá en casa, puertas adentro. Técnicamente le había agarrado la onda, lo que no hacía era comprar música. A partir del 2013 arrancó un proyecto para hacer podcast en casa, que en realidad eran videos de Youtube donde no se nos veían las caras.

No mostraban las caras ni en los videos ni en las fotos, ¿eso estaba pensado?

I: Era totalmente pensado. Yo veía a todo el mundo con fanpage, y a mí me parecía ridículo. Y miranos ahora… Nos parecía rarísimo, pero por otro lado queríamos mostrar la música que teníamos. Se nos ocurrió hacer videos en casa, con un nombre anónimo, sin que se nos vean las caras y subirlos a internet.

V: Además nos copábamos con los podcast porque era fin de semana, poníamos a grabar y pinchabamos 6 horas. De repente empezaron a salir muy buenos, los editábamos en casa e hicimos un par de afters donde vinieron Sascha Dive, Felipe Valenzuela y Federico Molinari. Empezó a gustar que seamos marido y mujer. Ahí nos copamos, salió nuestra primera fecha en Crobar Studio. Yo salí a la cancha y también fue como salir del living de casa a tocar en Crobar para cerrarle a Justin Robertson.

Un antes y un después en cuanto a exposición fue Boiler Room, ¿cómo vivieron esa experiencia?

I: Fue sumamente buena onda, una experiencia increíble. Obviamente hoy lo miramos y decimos “¡Dios! que hubiese hecho”. Nos habían dicho que hagamos un warm up súper bajo. Nosotros lo pensamos como una fiesta y en realidad no lo contextualizamos como lo que es en realidad, sets independientes y eso es lo que queda online. Hoy lo que nos pasa es que nos vamos a tocar al interior, vienen los promotores asustados y nos dicen: “che, igual toquen un poco más arriba”. ¡Obvio que sí!

V: Además no es que solo hicimos un warm up, hicimos una cosa muy downtempo, con el pitch re contra abajo. Ojo, el concepto nos gusta, me re gusta. Pero obvio, ahora lo escuchamos y haríamos otra cosa. Pondríamos otra música.

¿Cómo surgió Honeymoonsover y cómo eligen a sus invitados?

I: Cuando Agustín Schlesinger arrancó con el proyecto de Avant Garten fuimos en plena obra, caímos y no podíamos creer lo que se venía. Nos contó el concepto y le dijimos “acá queremos una residencia”. Se copó desde el primer momento, y el primer viernes de cada mes fue nuestro. Nuestra idea es darle el espacio a gente con la que tengamos buena onda y que no tenga tanto espacio en Buenos Aires. Nos gusta ayudar dando un lugar así también nos lo han dado a nosotros en su momento.

V: Lo que buscamos es pasarla bien, no es solamente el hecho de dar una mano. Es con gente que tenemos buena onda, que nos gusta lo que hace. La idea es que esa noche la pasemos bien todos, por eso la cabina es relajada, y el lugar se presta para eso.

Tuvieron la posibilidad de tocar en el Club Der Visionaere. ¿Cómo fue esa experiencia?

I: El Visionaere para nosotros es el lugar a visitar cuando vamos a Berlín. Fuimos muchísimas veces, y no fuimos a otros clubes. Es lo único que nos interesa, porque no buscamos fiestas grandes ni festivales. Cuando tocamos ahí estuvo genial. Ernesto Ferreyra nos invitó a tocar con muy buena onda, prácticamente sin tener relación, y compartimos cabina con Bodeler y Ema Remedi.

V: Nuestros amigos no pueden creer que el único club que conocemos sea ese jaja. En verano está abierto todo el día, vas a la 6 de la tarde, te das una vuelta y volvés a las 11 de la noche. Podés estar afuera o en la pista. No sé, está buenísimo. El 14 de abril pasado toqué en el Hoppetosse (versión de invierno del CDV) en el cumpleaños de Federico Molinari. Festejó sus 40 años, yo iba a ir porque estaba por ahí, así que aprovechó el viaje y me invitó a tocar. Muy contentos por eso.

Están muy conectados con la gente de Uruguay, ¿cómo ven la escena del país vecino?

I: Hay muchísima cultura, es muy distinto a lo que pasa acá en relación a como adquieren la música. Pasan mucho tiempo en Discogs, y ahí encuentran cada bomba alucinante… De fines de los 90, principios de los 2000, productores que no tenías ni idea que existían, sellos también. Quizás sacaron un solo disco bajo un alias desconocido, y que por ahí todo el disco no es bueno pero hay un track que decís “como este tipo hace música tan mala y esta bomba en un mismo disco”.

V: Acá lo que pasa, hablando de nuestra generación, es que todos manejan el mismo estilo de música, los mismos sellos y artistas. Primero de Rumania, después de Francia. En Uruguay es diferente. Tienen una música increíble y que no necesariamente es contemporánea; y si es contemporánea no es lo más conocido. Quizás reconoces 1 o 2 tracks en un set de 3 horas, pero no más que eso. No tenés ni idea que es lo que están tocando.

¿Y la búsqueda de música que hacen ustedes es similar?

V: Ahora nos hemos metido mucho en ese proceso. Y aprovechando que yo viajo bastante, investigamos los distintos vendedores de las distintas ciudades, y así vamos comprando y trayendo. Es mucho trabajo de escuchar, escuchar y escuchar; y cuando viajo si puedo ir a la disquería mucho mejor. Yo disfruto mucho de buscar, escuchar y comprar música.

I: La realidad es que dedicamos mucho tiempo escuchando y comprando música. A los dos nos suena el despertador a las 6.40 de la mañana de lunes a viernes, y a esa hora Vale ya está escuchando música de Discogs. Yo voy y hago unos mates, no me da la cabeza para eso, pero ella me va haciendo escuchar. Me estoy despertando, me pone el auricular y me dice “escucha esto”, y me pone unos tracks increíbles.

¿Cómo se lleva un proyecto musical entre dos personas que son además marido y mujer?

I: Las pocas peleas que tenemos en nuestra vida están relacionadas con la música. Más allá de que seamos pareja y eso repercuta, es muy difícil tocar siempre back to back. Una cosa es tocar back to back en un after o si surge en el momento. Pero si tu producto es estar siempre tocando de a 2 se hace muy difícil. La gracia de un dj set es armar un viaje, comunicar algo, te imaginas la progresión de algunos tracks, y eso es lo que más me encanta. Por eso también me gusta mucho tocar solo.

V: Por más que más o menos nos conozcamos la música, es muy difícil saber que va poner el otro. Tocar juntos, que nos encanta, implica a veces no estar en la misma sintonía. La realidad es que es mucha improvisación. Cuando voy seleccionando la música, elijo 3 o 4 discos como para tener varias opciones depende lo que ponga él.

Igualmente siguen eligiendo tocar juntos…

V: Cuando conectamos es increíble, y yo prefiero tocar siempre con él, la pasamos bárbaro. Y está bueno porque se arma un buen viaje cuando se combinan nuestros discos; cada uno tiene una música distinta y encaja perfecto. De repente el set queda bien ecléctico y eso está muy bueno. Pero bueno, a veces no se conecta.

I: De repente cuando me toca escuchar a Vale yo flasheo, disfruto mucho. Y a veces nos pasa, le digo “no sé cómo mierda seguirte con esta música”. Es de otro planeta, para mi tiene unos discos increíbles.

 

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