Es el ilustrador independiente más excéntrico de la animación mundial y, gracias a la campaña de crowdfunding Kickstarter, estrenó Cheatin’, su último largometraje. El creador de The Tune (1992) y de famosos separadores para MTV en los ’90, sigue dibujando a mano alzada cada uno de los cuadros de sus films. Aunque la tecnología avanza a pasos agigantados, Bill Plympton sigue conservando la textura de sus ilustraciones y va por más. Desde New York y en busca de un zoológico para ir con su familia, respondió con absoluta predisposición y simpatía esta entrevista.

¿Por qué tus ilustraciones trabajan las emociones con tanto surrealismo?

Creo que esa es la esencia del humor. Si realmente deseo que el espectador se ría, necesito apelar a lo más extraño y bizarro que se me ocurra. Por eso amo el uso del surrealismo en mis cortos. Si bien, me encantaría poder hacer películas con personas reales, es un proceso bastante lento y caro. Siempre pienso en la esencia del ser humano y disfruto mucho de dibujar sus expresiones, sus caras. Es muy interesante y divertido imaginar cada gesto. Esa es una de las grandes ventajas de la animación, describir expresiones que de otra manera sería casi imposible.

¿Qué fue lo mejor y lo peor en el proceso de creación de Cheatin’?

Poder crear a cada personaje es lo mejor. Verlos moverse es algo mágico. Yo mismo realicé cada dibujo a mano y conté con un equipo de trabajo que pintó cada uno con una técnica digital de acuarela. Fue un proceso fascinante. De todas maneras, lo más reconfortante es ver que el público se ríe al ver la película. Solamente hacer los dibujos es algo muy especial, y es lo que lleva a todo lo demás. Si tengo que hablar de lo peor, definitivamente fue la distribución. Es un proceso difícil, lento y costoso. Lo detesto.

¿Qué se siente al recibir financiamiento de tus fans para realizar un film?

Antes viajaba a Los Ángeles para reunirme con distribuidores que quizá no gustaban de mis ideas y no querían invertir. Recurrir a mis fans fue increíble. Si bien no tengo millones de seguidores, los que existen son muy importantes para mí. Vengo trabajando para Cheatin’ desde 2008. Los distribuidores franceses con los que estaba me prometieron millones de dólares para la película pero tuve que parar, mientras trabajaba en otros proyectos, pero un día me cansé de esperar el financiamiento y dije: “Olvidémonos del distribuidor” y empecé de nuevo.

¿Cuánto de autobiográfico tiene Cheatin’?

Bastante (risas). Me inspiré en una relación amorosa que viví 20 años atrás. Nos habíamos mudado juntos y fue un verdadero desastre. Lo más loco fue que, aunque nos peleábamos a diario, todavía queríamos tener sexo. Por eso me pareció muy interesante la imagen de la pareja, una a cada lado de la cama, viviendo separados pero a la vez manteniendo esa relación de locos. A diferencia de otros trabajos, es una historia mucho más profunda y psicológica. Incluso la música es muy especial, es como una ópera apasionada y exagerada. Es muy emocionante.

¿Qué vamos a encontrar en tus próximos proyectos?

Estoy en dos trabajos muy diferentes. Hitler’s Folly es una sátira documental. La idea surgió cuando me enteré que Hitler amaba Blancanieves y los siete enanitos. Me pareció tan surrealista que sentí que tenía que hacer algo con eso. Espero poder mostrar los avances cuando viaje a Buenos Aires este año. El segundo film en el que estoy trabajando es Revengeance. Fue realizado en conjunto con Jim Lujan, un gran escritor y animador que también hace algunas voces para los films. Decidimos recurrir nuevamente a Kickstarter y también estará disponible on demand.

¿Qué le dirías a aquellos que creen que no pueden hacer sus creaciones por falta de dinero?

Que hoy en día casi no necesitan dinero para animar su película. Es realmente muy fácil hacer dinero con un film, incluso se puede ser muy exitoso desde YouTube. En mis comienzos era muy caro tener todos los equipos, pero ahora la tecnología avanzó tanto que hasta puedo pintar 40 mil ilustraciones en acuarela digital. Hoy se puede hacer todo desde una laptop o un iPhone.

 

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