Entrevista a Victoria Etchaide, brand ambassador de Beefeater

Entrevista a Victoria Etchaide, brand ambassador de Beefeater

La semana pasada pudimos experimentar un encuentro distinto en el contexto actual, en un patio al aire libre rodeados de árboles, para conocer la historia del gin de la mano de Victoria Etchaide, una bartender experta de Puerto Madryn, Chubut, que recorrió el mundo y hoy es la Brand Ambassador de Beefeater.

¿Cómo se hace Beefeater?

Está compuesto por nueve botánicos, que el propio creador de la marca eligió:

  • Enebro de Toscana
  • Pieles de limón de Sicilia peladas a mano y secadas al sol
  • Pieles de naranja amarga de Sevilla
  • Semillas de coriandro, que aportan una nota especiada y realzan los cítricos
  • Almendras, que dan una nota agridulce con un dejo de mazapán
  • Raíz y semilla de angélica que aportan notas secas, terrosas y amaderadas
  • Raíz de lirio que juega como conector de los sabores: el ingrediente que entrelaza todos los demás
  • Raíz de regaliz que da unas notas anisadas y frescas.

Si bien la botella fue cambiando a través del tiempo, la receta se mantiene igual.

Hoy en día Desmond Payne es el maestro destilador de Beefeater. Su trabajo es mantener la receta intacta. El trabajo es artesanal: las pieles de los cítricos se siguen trabajando a mano y secando al sol, y todos los días los maestros destiladores prueban las bayas de enebro y los demás botánicos con sus propias manos. Se usan balanzas manuales y el sentido del gusto, olfato e instinto de cada uno tiene una importancia fundamental.

Es así que hoy Beefeater es el gin más premiado del mundo en catas a ciegas, basado solamente en su calidad.

Todas las botellas de Beefeater salen del mismo lugar. El equipo es pequeño y todo el gin se produce en la misma destilería, que está abierta para visitas donde se pueden ver los alambiques y el proceso. Sigue estando en el centro de Londres, lo que es una rareza.

Nos adentramos en la marca como la conocemos hoy: Beefeater London Dry y Beefeater Pink

Victoria nos llevó en un viaje sensorial para conocer las particularidades de estas dos opciones

Cuando llevamos el Beefeater London Dry a la nariz, se siente el aroma a enebro, las notas cítricas, semilla de coriandro, la raíz de lirio y las semillas de angélica que dan una nota floral. Es fresco, especiado, con personalidad, queda en boca y no se disipa enseguida. Al agregar un poco de agua, los sabores se abren y llevándolo a la nariz vamos a sentir que predominan las notas de piel de naranja, que parece hasta confitada, más dulce; se percibe mejor la nota floral y las notas de almendra más agridulce, a mazapán. Los nueve botánicos están muy presentes y entrelazados.

En el caso de Beefeater Pink, su aroma es mucho más dulce. El sabor especiado se lleva muy bien con las semillas de coriandro. En boca se siente más suntuoso y denso. Al probarlo con un poco de agua, se percibe un aroma más sutil. Su gran diferencia con el London Dry es la presencia de frutilla.

Dos recetas simples y frescas, de la mano de una bartender experta a tu casa

De monjes italianos al centro de Londres: la historia del gin.

En el siglo XIX, en Italia, fueron monjes quienes empezaron a probar nuevas técnicas de destilación para la producción de bebidas medicinales. Para mejorar el sabor de las bebidas, se usaba enebro, que tiene un dejo de sabor a pino y mentol.

Esta bebida llegó a Holanda, donde se combinó con cerveza destilada y se apodó “ginebra”. Su viaje hacia Londres fue a través de la guerra de los 30 años, en la que los dos países lucharon juntos y los soldados conocieron la ginebra.

Así comenzó la época de la “locura del gin” en Londres, con gran decadencia de la mano de un consumo excesivo. La decadencia fue el puntapié inicial para una nueva etapa: se aplicó un impuesto y se requirió de permisos para producir el gin.


Nace una estrella: la historia de Beefeater.

James Burrough era un farmacéutico nacido en una ciudad rural al sur de Londres en 1835. Tuvo la oportunidad de viajar, estudiar farmacéutica y perfeccionarse en Toronto. Cuando volvió a Londres, se encontró en plena locura del gin.

Enseguida se dio cuenta de que todo lo que había aprendido en sus viajes se podía aplicar para la producción de esta bebida. En 1863 compró la destilería de Chelsea, fundada en 1820 por la familia Taylor. Inicialmente también producían otras bebidas como licores y cordiales junto a los Taylor, pero pronto se enfocaron en la producción de gin con grano local.

Desde su nacimiento, Beefeater es un gin 100% londinense. Pero su gran particularidad es que hoy se sigue produciendo en Londres. Muchas de las destilerías ya no están ahí, y si bien existen micro destilerías, no tienen el peso y la historia de Beefeater. Aprendimos a hacer dos tragos que reflejan el espíritu de Beefeater, son frescos y -lo mejor- muy fáciles de preparar en casa para tener una experiencia gourmet sin necesidad

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