Una imagen vale más que mil palabras. Eso dice el refranero español. Una expresión que puede aplicarse a muchos ámbitos de la vida social y profesional, y que en algunos aspectos como el diseño de los productos adquiere un mayor sentido. A nivel profesional, empresas de diferentes sectores han ido dando más importancia al diseño y modulando la incidencia de éste en sus productos a medida que ha cambiado también el mensaje que se pretende transmitir. 

Se ha pasado de la búsqueda de la eficiencia mediante el diseño a tratar de inferir en la psicología de los usuarios que consumen el producto. Es el llamado diseño emocional, que ha dejado atrás la idea de una imagen de resistencia y duración, a otra que llegue con más facilidad a los sentidos y los sentimientos de las personas. Es una verdadera revolución en el ámbito del diseño que pretende llegar a las emociones. En el mundo de las nuevas tecnologías y el consumo online, cuyo ritmo vertiginoso ha dado una mayor importancia a esa primera impresión, la forma de expresar es fundamental para conseguir atraer la atención de un público que no quiere invertir mucho tiempo en su toma de decisiones y que tiene a mano numerosas opciones que compiten entre sí. 

¿Cómo se alcanza el diseño emocional? En ello llevan trabajando muchas empresas que focalizan buena parte de su trabajo de forma online. El objetivo es que el usuario se identifique con el producto que tiene delante. Para ello, a veces, hay que llegar a la fibra más sensible. Este diseño emocional no solo se refiere a la imagen, sino también al mensaje que se traslada, a los comentarios que se dan en una publicidad. Se trata de mostrar felicidad y que ésta se transmita al usuario, quien, si este diseño emocional es efectivo, se identifica rápidamente con los buenos resultados que está viendo en el anuncio y siente un incontrolable deseo de consumir dicho producto. Si alguien te dice que es feliz, entonces hay que seguir sus pasos. Saber canalizar este mensaje de manera que llega a los sentimientos del público es el reto que se marcan muchas empresas. Un sector que ha sabido utilizar muy bien el diseño emocional es el de los casinos online para comercializar su producto. La pasión por el juego o la emoción por ganar, además de la afición que muchos usuarios tienen hacia determinados deportes, son sensaciones que tratan de ser incrustadas en la psicología del público. Se transmite felicidad y ganas por participar en esta actividad, una idea que cumple las demandas de muchos ciudadanos necesitados de un ocio online. Este diseño emocional puede enfocarse tanto a los posibles nuevos clientes como hacia aquellos que ya disponen del producto, ya que puede ser una herramienta de fidelización. Si tienes este producto y sigues con él, a través de este mensaje vamos a reforzar tu idea de que estás haciendo lo correcto y de que dispones de aquello que te va a hace realmente feliz.

Anterior post

Reebok presenta Aztrek Double en Argentina

Siguiente post

Entrevista a Markus Sommer [Pager/Robert Johnson]

CCH

Sin Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.