“Largo todo y me voy a recorrer el mundo” es algo que seguro se te cruzó alguna vez por la cabeza. Del dicho al hecho, hay mucho trecho, dicen… o tal vez exactamente un viaje por Oceanía, uno por África y 1000 kilómetros del continente americano. Manu Pozzi es músico, su pasión por el surf lo sumó al equipo de O’Neill como embajador de la marca, y se encuentra en este momento en la primera etapa de un viaje que lo va a llevar desde Alaska hasta Ushuaia. Dice que el “todo” que largó en Argentina ya no lo representa, cambiando una vida liviana de posesiones materiales pero cargaad de experiencias que lo están marcando como si fuera una moneda acuñada. Hoy recorremos su historia en 5 preguntas.

 

Pasaste por África y Oceanía ¿Qué te llevó esta vez a elegir el continente americano? ¿Qué esperás descubrir en este viaje?

Después de recorrer comunidades tradicionales africanas y polinésicas con costumbres tan distintas a las mías sentí un gran crecimiento personal en el contraste que pude ver con la cultura que me rodeaba creciendo en Latinoamérica. Ahí fue cuando sentí que necesitaba conocer un poco mas a fondo las historia, las costumbres, los lugares y las personas del continente en el que crecí. Pasé un año planeando un viaje de dos años desde Alaska hasta Ushuaia y cuando sentí que yo estaba listo y las condiciones estaban dadas partí en busca de esa próxima aventura, aunque mas que un viaje aparte, es una parte del camino que vengo recorriendo hace ya unos años, porque viajar ya es parte de mi vida.

 

¿Cómo planeaste el itinerario?

Ahora estoy en California, ya van 3 meses desde que arranqué y solo llevo recorridos 1000 de los 50000km que pienso recorrer. Pero acabo de terminar de construir mi van, la que va a ser también mi casa estos próximos dos años y ya estoy listo para empezar a moverme. Desde acá subiré hasta Alaska por la costa oeste, desde allí cruzare hasta Nueva York atravesando Canada y bajaré por la costa este hasta Mexico, desde donde voy a empezar a bajar por Centro América y Sud América hasta Ushuaia. Ese es el plan inicial, o al menos la idea, se de varios lugares que me gustaría conocer en este viaje y tengo marcados en el mapa más de 300 lugares que me gustaría conocer de América (y más de 700 en el mundo), pero vivir en la ruta es también improvisar y dejar que los mismos caminos te sugieran nuevos. Como también muchos lugares donde esperabas quedarte una semana te quedas 3 o donde esperabas pasar dos semanas te quedas 3 días, eso depende mucho de tu conexión con el lugar y la gente con la que te relacionas en casa punto. A veces cuesta irse, pero a veces cuesta quedarse también (risas).

 

 

¿Qué esperabas encontrarte y qué te viene sorprendiendo en el viaje?

Yo ya llevo viviendo una vida de viaje 5 de los últimos 10 años, empecé a los 18 cuando terminé el colegio y se volvió parte de mi. Uno así aprende a no tener expectativas y dejarse sorprender por todo. Aunque obviamente hay lugares que te marcan por sobre los demás, a mi me pasó con Yosemite, donde pase un mes y medio construyendo el interior de mi van en las afueras del parque nacional y entrando todas las semanas a recorrer siempre un lugar distinto. También tuve una gran conexión con el lugar por la gente que conocí, sobretodo a Rex, un hippie divino que tiene un taller donde arregla vans de VW de los 60′ que me presto su lugar y sus herramientas para trabajar en mi van. Y toda la gente que pasa por su casa, porque recibe muchos viajeros, cada uno con una linda locura distinta a la del otro.
¿Alguna anécdota de estos primeros 1000 kilómetros que llevás recorridos?

No se si puedo elegir una sola, pero la que tengo más fresca porque fue hace dos dias, fue la experiencia de vivir un eclipse solar total en Oregon.
Esto escribí en las redes:
Eclipse Solar

La foto prometida del eclipse total junto a Bernardo.

Más allá de lo hermoso e imponente que fué ver desaparecer el sol por unos instantes en pleno día, tengo ganas de contarles también lo que me pasó a nivel físico. Si bien creo que la sensación que tuve es indescriptible, solo me queda decirles que sentí primero un malestar en el cuerpo, y pensé apenas empezaba el eclipse que todo esto iba a ser un mal viaje, que tenía que dejar la cámara sacando fotos sola y aguantarme esta sensación extraña. Sobretodo porque estaba solo y no sabía si esto me estaba pasando a mí nomas o si era normal en un eclipse. Pero pasado el primer momento empecé a pensar que aunque era una sensación extraña no tenía porque ser algo malo, y de a poco fui dejando que me llevara, mi estómago se sentía vacío, mis ojos veían como si tuviera puestos anteojos de 3D baratos, mis pies se sentían pesados y mi cuerpo liviano, mis oídos estaban como tapados y escuchaba raro y los animales comenzaron a hacer ruidos por todos lados, pero poco a poco empecé a disfrutar de esta sensación, con mis sentidos claramente confundidos por algo. Cuando todo terminó leí en internet una sarta de teorías que supuestamente la NASA expuso pero ninguna publicación oficial, y todas decían que la gravedad de la Luna afectaba la influencia de la gravedad del sol sobre nosotros y eso actuaba sobre nuestros cuerpos por ser 70% agua, de la misma manera que la gravedad de la luna afecta las mareas, nunca viví algo así en mi vida.

A todo esto, mi cámara saco muchas fotos sobre su tripode durante mi flash artonómico y pude armar esto con exposición múltiple de las fotos para que se figuren más o menos lo vió por acá. Las fotos nunca hacen justicia pero por lo menos quedó linda.

A quienes están en Argentina y Chile, en el 2019 hay otro eclipse total qué pasa por ahí

 


Y lo último: un disco, un libro y un paisaje que representen este viaje

Un disco, “Serú Giran” de Serú, un libro, Peace Pilgrim, y un paisaje, un amanecer en Taft Point, Yosemite, aunque este viaje recien empieza.

 

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