Lucila Perini tiene 30 años y vive en Buenos Aires. Diseñadora gráfica recibida de la FADU (UBA), a sus 24 años viajó a Nueva York, siguiendo su amor por la ilustración, para hacer una pasantía con el ilustrador Edel Rodriguez durante varios meses. Al tiempo volvió, nunca dejó de capacitarse, y logró encontrar su propio estilo. Lucila dibuja, entre tantas otras cosas, chicas. Las dibuja curvilíneas, despampanantes, culonas y con pieles y pelos bien, bien variados. Como la vida misma, pero no necesariamente como estamos acostumbrados a ver en papel. Hoy la conocemos un poco mejor en cinco preguntas.

¿Cómo te diste cuenta que ilustrar era lo tuyo?

Siempre me gustó desde chica, pintaba, hacía cerámica, dibujo, disfrutaba mucho de lo artístico. Más grande, cuando empecé a estudiar diseño, me fascinó, fue un cruce entre todo lo que siempre me gustó y la idea de poder comunicar y transmitir un mensaje, descubrir cómo podes interpelar a las personas desde lo gráfico y de la importancia social que puede tener lo que hagas. Dibujar es una forma de aprender, te cambia la forma de mirar, de interpretar tu contexto, de construir (o deconstruir) las cosas aprendidas y de profundizar en lo desconocido. Es muy potente como herramienta. Además cada vez que agarro un lápiz me pasa algo muy emocional de conectar con la parte sensible de uno, de divertirme; es un espacio donde uno puede hacer y ser lo que quiera.

Tu paleta de colores es inconfundible, creo que hasta podríamos pedir un rosa a Pantone con tu nombre. ¿Cómo es tu proceso de trabajo?

Me divierte cuando la gente comenta que mi estilo o cierta parte de mi trabajo es inconfundible, porque para mi fue un proceso muy largo y de mucha práctica llegar a identificarme con ciertos colores o cierto trazo. Son caminos que uno va transitando y es super interesante cómo se ven de afuera, porque para mí siguen siendo procesos y una búsqueda. Hay partes que ya están en uno por su historia e intereses y partes que vas descubriendo o eligiendo. Los procesos creo que son lo más importante del trabajo, todos los días miro otros y otras artistas, anoto cosas, le saco fotos a una planta que vi en la calle o un gesto que hizo alguien. Tengo material recopilado por todas partes y lo estudio, pruebo cómo quedaría dibujado en blanco y negro o exagerando su tamaño, poniéndole una cara, etc. Después, cuando me pongo a dibujar, todo eso aparece.

¿Qué cosas te inspiran a la hora de dibujar?

Me inspira mucho lo cotidiano, lo que nos rodea y es parte de nuestro día a día. Siento que hay algo divertido en darle una vuelta a eso, a cómo sería la fruta que comemos todos los día si usara unas gafas, o cómo sería la planta de nuestro balcón si fuera de otros colores. También me inspiran mucho las personas y sus diversidades, me encanta ver esas diferencias y poder bajarla a mis ilustraciones, resaltar que en la particularidad de cada cuerpo está su belleza o su interés.

Tenés una sección en tu cuenta de Instagram en la que resaltás el trabajo de otras artistas mujeres. ¿Qué te gustaría ver o encontrar mas en el universo de la ilustración?

Sí, si bien mi trabajo tiene una cuota de humor y absurdo, creo mucho en el rol del artista y su compromiso con lo que transmite y aporta a la sociedad; y el rol de la mujer en el arte siempre fue un tema que me interesó y estudié, porque esta muy poco visibilizado (como en muchas otras profesiones). Me pareció interesante usar ese espacio para compartir trabajos de otras artistas y ponderar su obra.

Creo que el universo de la ilustración es vasto y hay para todos los gustos y estilos. Eso es una belleza, hay tantos estilos como personas y me parece un gran ejemplo, de que el camino más seguro para encontrar un lugar ahí, es conocerse y ser fiel a uno.

Tus chicas tienen curvas y culos grandiosos. ¿Qué representa para vos la diversidad en tu arte?

Representar la diversidad fue una de las razones por las que empecé a ilustrar todos los días. Me di cuenta que a lo largo de mi formación solo me habían enseñado a dibujar cuerpos hegemónicos, y a la hora de querer representar una gorda, o un culo grande con celulitis (como son los de la mayoría de nosotros) no sabía por dónde empezar. Empecé un taller de dibujo donde estuve casi un año dibujando cuerpos gordos y entendiendo las curvas, los pliegues y todo lo que compone a un cuerpo real. Después fui sintetizando las formas, pero siempre me importó que esa primera idea de representar cuerpos diversos (como también pieles, pelos y estilos diferentes) se mantenga. Como dije antes, se puede construir mucho desde el dibujo como forma de representación, y mi objetivo es que mis ilustraciones sean inclusivas y cercanas a todo el que las encuentre.

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