Últimamente vengo sorprendiéndome gratamente con diferentes artistas callejeros que se salen de la norma y proponen cosas nunca antes vistas. Me pasó con Pichi & Avo, y su increíble forma de integrar la escultura greco-romana en sus piezas, o Buff Diss y sus murales hechos íntegramente con cinta de enmascarar. Hoy me toca compartirles el trabajo de Javier de Riba, un artista y diseñador catalán de Barcelona, que tiene una forma muy particular de mirar las superficies abandonadas.

 

 

Mientras algunos crean personajes o se proclaman con diferentes frases, Javier ocupa los pisos de lugares deshabitados o escondidos y los pinta, haciendo de cuenta como si en un capricho alguien se hubiera animado a instalar cerámicos en el medio de la nada. El resultado, potenciado por el contraste, es fantástico.

 

 

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