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Entrevista a Juana Molina en la previa a su show en Fardo Festival

Juana presenta su disco Halo en la ciudad de Pilar

Una artista argentina distinta, expermiental e innovadora, con un gran reconocimiento alrededor del globo, se presentará en la segunda edición de Fardo Festival. Conversamos con ella para conocer más acerca de sus modos de producción, su relación con los shows en vivo y los cambios que se fueron dando con el correr de su carrera.

El uso de los pedales, el teclado, la guitarra y la voz, te brindan un contexto ideal para la experimentación y la improvisación. ¿Qué relación encontrás en la creación de tu música con una instancia de juego?

La improvisación fue algo que se fue dando de a poco, a medida que fui familiarizándome e incorporando los distintos instrumentos. No puedo darme cuenta de la diferencia entre escribir una canción y jugar o crear. Tengo una sola manera de componer: me siento a tocar y a veces las cosas pasan, o una base de guitarra que me toma y la toco largo rato hasta que aparece una melodía. También un bloque de letra, música y acompañamiento se arman de una vez. Me voy metiendo en ese universo sin darme cuenta demasiado de lo que está pasando.

Foto: Antonella Arismendi

Tu música combina instrumentos y sonidos orgánicos, con sintetizadores, loops y otros sonidos electrónicos. ¿Crees que eso influye en el espectro de seguidores que fuiste incorporando con los años?

Los caminos de la vida son muy misteriosos y no siempre tienen explicación. La mezcla de lo electrónico con lo acústico nunca fue deliberado ni tuvo una meta, eran los instrumentos que tenía y en consecuencia fue lo que usé. Creo que lo que se definió como orgánico es al tipo de timbres que uso. Esa parte no puedo explicarla, cuando prendo un teclado con presets inmediatamente empiezo a sacarle una cantidad de cosas que me molestan, que hacen que el sonido sea estridente o simplemente feo. Por supuesto, es una apreciación absolutamente subjetiva.

¿En qué consiste tu set up en la actualidad? ¿Cómo fue variando con el correr de los años?

De a poco fui eliminando instrumentos en vivo. Sobre todo pude empezar a delegar y confiar en los músicos que me acompañan. Fueron Odin Schwartz y Diego López de Arcaute los que me fueron convenciendo de despojarme de tantas cosas y hacer un poco menos en el escenario. De a poco fui abandonando, por ejemplo, a mi más querido compañero: mi teclado. Pero en casa tengo todos los instrumentos de siempre disponibles, listos para usar. Ahora estoy por rearmar el estudio para ver cómo hago un disco nuevo.

En una entrevista hablaste de tu miedo a tocar en público en tus comienzos, lo que retrasó tu lanzamiento en el mundo de la música. ¿Con qué tipo de shows te sentís más cómoda a la hora de tocar? ¿Shows de gran convocatoria o públicos más reducidos?

Lo importante es que el lugar de una sensación de estar lleno. Puede ser un lugar para 100 personas, pero si están un poco apretadas, contentas y expectantes, ya está casi determinado el curso de ese show. Una de las mejores experiencias que tuvimos fue en Chile, en un lugar mini con una excitación tal del público que terminé haciendo mosh a la voz de «¡Lánzate, Juana!». Nunca olvidaré esa noche.

Foto: Antonella Arismendi

¿Hay algunos elementos o herramientas de tu faceta de actriz que incorporaste a tu puesta en escena en los recitales? ¿Si es así, cuáles?

En general no, pero a veces, si hay algún imprevisto o alguien me dice algo inesperado, uso personajes para manejar la situación. Depende de lo que haya pasado aparece el personaje que corresponde, que no es necesariamente uno que haya hecho antes.

¿Que podrá encontrar el público en tu show en Fardo Festival?

Ahora estamos en la etapa final de Halo, estamos despidiéndonos de este show. Muy contenta de tener a dos musicazos al lado: Pablo González en batería y Odín Schwartz en teclados, bajo, guitarra y voces. Es un show que, a veces mas largo y a veces mas corto, está muy consolidado.


Juana Molina se presentará el próximo 3 de noviembre en Fardo Festival, en Pilar. El evento forma parte de la nueva generación de festivales en Argentina. Lejos de los ruidos de la ciudad, con una impronta de festival internacional, propone una experiencia donde convergen distintas expresiones artísticas con el foco puesto en la música. El line up lo completan El Kuelgue, Juana Molina, Bándalos Chinos, Las Ligas Menores, Las Sombras y Karina Vismara.

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